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Córdoba: dos jubilados habrían sido estafados en la compra de una casa prefabricada

Pablo Reyna, hijo de la pareja, asegura que una empresa engañó a sus padres y les robó $100 mil.

Según informa la web de El Resaltador, Carlos Reyna y María Julia Manero habrían contratado a una empresa de viviendas prefabricadas llamada “Viviendas Diamante”. La pareja planeaba construir en Valle de Punilla, sobre el terreno de uno de sus hijos. En septiembre, luego de varias averiguaciones, decidieron pactar con la compañia. Les prometieron que para noviembre la casa iba a estar lista, pero nunca cumplieron.

Según Pablo, desde la empresa comenzaron con excusas personales y luego se volvieron cada vez más esquivos a las llamadas e insistencias de la familia.

La pareja habría entregado $100 mil al dueño de la empresa, quien se presentó como Ariel González. Luego de realizar investigaciones por Internet, la familia descubrió que el verdadero nombre de este hombre era Walter Schneir, y habría estado preso por otras estafas y delitos tributarios en Estados Unidos.

“Hemos decidido, como familia, hacer la denuncia penal y hacer un escrache el jueves que viene a las 10:00 en la empresa”. La dirección del lugar es calle Capital Federal 1053, Córdoba

Reyna cerró explicando que la idea es impedir que este hombre siga estafando gente. Además, que si alguien más fue engañado por él, pueda sumarse al reclamo. “En realidad, lo que más le hace falta a mis viejos es la casa. Cuando se les venció el alquiler anterior tuvieron que irse a vivir con mi hermana todos amontonados” terminó de explicar el hijo.

Ariel Schneir

El diario Página 12 publicó en abril de 2002 una nota en la que explicaba las modalidades de estafa que utilizaba la familia Schneir. Al parecer, el hombre fue acusado de cometer aproximadamente 80 estafas relacionadas a la venta de automóviles en Mar del Plata. Fue extraditado de Estados Unidos, donde también realizaba negocios ilícitos en MiamiSu esposa, Dalia Baquero, también estuvo presa y acusada por los mismos delitos.

El argentino fue dueño de una concesionaria de automotores con sedes en Dolores, Necochea, Tucumán y Capital Federal. Según Página 12, Latic Company S.A. pasó por muchos nombres y al final estafaron a sus clientes; se presume que reunieron unos USD 37 millones con estas operaciones. Luego, el matrimonio volvió a escapar a Miami donde cayó en las redes de la Interpol local, el FBI y el servicio de comisarios del Estado de Florida. Allí fue condenado a dos años de prisión en Florida.

 

Gentileza: El Resaltador.
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